corriendo dos conejos
corriendo dos conejos,
a tiempos distintos los tuve en mano ,
y nunca dejé cerrada las puertas,
que dan a senderos que se repiten,
como dos espejos al encontrarse,
como un puente de estructuras simétricas y repetitivas,
dónde sólo se puede imaginar o adivinar,
si es que acaso apenas percibir,
la última forma en la cual termina,
una mano acariciando la piel blanca,
bañada en agua de mar,
la otra el dulce porvenir del rio
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