una vez al año,
cuando el sol se derrama desde lo alto del mediodía,
pasadas las sombras de las fiestas,
abrir la valija y sólo resta ver el reluciente empaquetado; el té Taiwanes.
En un cuadernito con cubierta metalizadas,
encontré un deseo,
una intención de futuro a ser realizado,
y hoy es ya pasado, y me agarra un recuerdo firme de los montecitos y playas de Torquay.
Fomentado por una confusión con los pasaje en tren a Bristol,
vino un impulso súbito; la idea de romper una estructura organizada,
esa tarde vi nuevamente los muros de piedra y las ovejas llegando a Salisbury,
por ultimo dormí en un tren nocturno rumbo a la Gare du Nord Parisina, saliendo de Victoria.
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