irse
despedirse de la abuela durmiente, abrazar una vez mas a todos para despedirlos, decir de irse porque es tarde y no poder una nueva mano de ajedrez, que un evento esperado no se pueda cumplir, conocer una persona que aun sabiendo hay tantas cosas en común y podría ser un camino al unísono, no nos veremos mas, sólo una vez y luego desaparecer o quizás sólo hablar una o dos veces mas. Caminos paralelos no se cruzan, nunca se conocen, pero lineas que se cruzan sólo lo hacen una vez, y luego se alejan unas de las otras hasta el infinito. perlas del mar, caracolas rosadas, piedritas erosionadas por la idea y venida de la marea y las arenas, sólo las puedo ver ir y venirse, y sólo puedo correr por unos metros, antes de que mis bolsillos dejen de asegurar su contenido, y antes que mis huesos sigan intactos y colaborando, llevándose los unos a los otros. Luego solo somos esas piedrecillas y ni los huesos quedan, es arena de miles de años.
llegar al aeropuerto, despedirse de la gente querida, volver solo a un lugar al cual no quiero volver, irme de un lugar del que no me quiero ir. La esperanza de que todo mejore, pero la certeza de que no lo hare. A dónde vuelvo? con una misión noble y lleno de esperanzas, pero entrando en un camino que veo oscuro, sólo la entrada. Pero estoy en el avión brillante, como en un puente, viniendo de estar con la familia y los amigos durante tres semanas. Tres semanas activas, intensas, de abrazas gente. Algunos como dije no los veré mas, algunos que vería todos los días, con los cuales me siento familiar, cómodo, abierto.
No alcancé a decir chau a todos, corrí y me trepé al avion. Vestido de negro.
La pase hermoso, todas las tardes y todas las noches. Y las mañanas dormir hasta tarde. Despertarme con la claridad, en un cuarto hermoso y bien adornado. Por arreglos recientes y fragantes, por la suave y agradable acumulación de objetos y contenidos, desde que tengo ocho años.
Es un sentimiento que me atrae a quedarme y seguir estos días de veranito, días claros sin lluvia y calor, días de pileta hasta la noche, de copas llenas de cidras y cervezas y vinos y alcoholes espumantes franceses o fabricado con uvas crecidas donde la cordillera todavía no arranca, pero su presencia es siempre constante acunando a la sombra profunda de la siesta al mediodía, gran parte de las vistas.
Atardeceres largos, rojos, que rápidos que se van. Me vuelvo a la nieve, al tedio, a la soledad.
Y a mi compañera que la siento lejana, siento que nuestros caminos ya convergieron y ahora se alejan
quiero leer todas las noches en mi habitación de verano, tener libros apilados, despertar con la claridad de la mañana y el cuarto todo claro. Sé que no va a pasar y que es todo sueño donde yo estoy ahi, y aun es la mañana, y quizás 10 o 15 años atrás. Y mis abuelos y mis tíos pasan a la casa sin tocar el timbre.
Quiero que mi abuela me cuenta de sus sueños: sus compañeras de trabajo e ir a la oficina, cuando mi abuelo, entonces su novio la iba a buscar en tren villa dominico.
volviendo a Europa, Ezeiza 7 enero 2021
Comentarios
Publicar un comentario