Olor a pintura fresca,
marcos de madera holandesa oreándose,
luz directa golpeando los marcos blancos, impolutos.

Día veraniego,

de la siesta pasado el mediodía y la sobremesa del almuerzo,
y ver por los postigos la mano hábil del pintor,

Veo un barco canalero deslizarse hacia el parque Rembrandt,
sus pasajeros todos, incluyendo al skipper, charlan y gesticulan suavemente,
se distraen y ríen, yo sólo los veo desde el segundo piso en Walbeeckstraat.

ahora, quizás los canales anchos comercien este aroma que entre rico por las ventanas abiertas,
que remite, o quizás hasta provengan, de bahías fragantes y mercados nocturnos,
pasajes movidos y caldeados, calles angostas y carteles que señalan la venta de sopa de fideos con carne (牛肉麵).

Una vida de ajetreo,
capa tras capa de resinas,
protegiendo la carpintería del fulgurio,

Me pregunto entonces, qué protegerá tanto el tiempo ? horas apiladas, vivimos en la evaporación del solvente del mundo.




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