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No hay pie para detenerse y ver la amplia montaña,
me pregunto cuál sería la razón para verla y sentirse como ella.
La mismas ideas que me preguntan cuál es su forma,
ahora mismo no recuerdo donde empieza a trepar su base,
donde escala su altura, si el pico es mochado o tiene vegetación,
si abundan los frutos cultivados por manos indigenas,
manos puyumas agarradas a la tierra haciendo crecer helechos frondosos,
no lo sé, sólo lo imagino.
Es el hombre sin género mirando el acantilado de mármol
las olas se levantan, acumulando agua, haciendo pedregullo y sedimento, queriendo llegar a la montaña para tumbarla. Todo quiere ser una sola cosa. La montaña alta, nublada de lluvia, selvática. Los hombres somos las olas, con dientes serrados penetramos la corteza de la tierra.
Aunque la veamos así eterna, las montañas son olas de piedra.
No hay pie para detenerse y ver la amplia montaña,
me pregunto cuál sería la razón para verla y sentirse como ella.
La mismas ideas que me preguntan cuál es su forma,
ahora mismo no recuerdo donde empieza a trepar su base,
donde escala su altura, si el pico es mochado o tiene vegetación,
si abundan los frutos cultivados por manos indigenas,
manos puyumas agarradas a la tierra haciendo crecer helechos frondosos,
no lo sé, sólo lo imagino.
Es el hombre sin género mirando el acantilado de mármol
las olas se levantan, acumulando agua, haciendo pedregullo y sedimento, queriendo llegar a la montaña para tumbarla. Todo quiere ser una sola cosa. La montaña alta, nublada de lluvia, selvática. Los hombres somos las olas, con dientes serrados penetramos la corteza de la tierra.
Aunque la veamos así eterna, las montañas son olas de piedra.
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