¿Lo leerás de vuelta? (no se llama así, pero me entendés) "Hazme acordar mañana de estar triste, de olvidarme del ruido de mis ojos, del uso de las manos, de las hojas que utilizo en abril, de los objetos que utilizo en abril, de los objetos que en mi laboratorios se fermentan ávidamente lógicos. Tú trata de que vuelva a ponerme las zapatos de pisar lluvia; trata de que fume tabaco de ciprés por unos días, y déjame estar solo el tiempo justo que necesita el hombre para hallarse, para saberse triste, por lo menos. (Sí, tu carde de oro baila. Es mía. Tu cadena de miel voltáica ciñe mi ropa de viajar sobre las piernas, de andar por tus cabellos, de sacarte alcoholes estrellados, sumergidos violines diminutos, flores dulces donde la sangre piensa o se imagina que la muerte está lejos, y solventa gestos de amor, febriles credenciales para reconocernos en la noche, en las calles, detrás de las ventanas que alegremente abrimos). ...