Acumular, pero una gran biblioteca.
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la impresión del aeropuerto de barcelona magnitudinalmente limpio, opaco y transparente, la aislación sonora, dejando sólo la perturbación lumínica diáfana, pero con un tinte verde clarísimo, muestra escenas de caminantes bajo el sol, automóviles en movimiento, techos muy lejanos en una mesa rojiza que crece sobre el monte. Todo se ve como si el sonido no importase. Como si fuésemos fotógrafos sólamente. Todo se aprecia cuando es temprano.
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luego del olvidar el sueño La gloria llevo tantos minutos recordando gloria llevo tantos minutos recordando la tantos minutos recordando la gloria llevo recordando la gloria llevo tantos minutos. Los músculos descansados despiertan, a presión se encuerdan, botas de trote, la meditación zen practicada en gimnasio, la iluminada gloria viendo el dorado río. parte cuerda de la mañana Venecita despegada, te han errado del cielo, estarás traficando cemento, encolándote en el tráfico bancario, hora pico en un taxi por Santa Fe y Callao. A la mañana no puede hacerte cosas que quiero, te he practicado sexo, desde ayer, todos los días, venecita perdida, no te olvido y te escribo, la ausencia te hace brillar y te necesito. el sueño me desperté sabiendo que estaba soñando, me desperté aun más porque era un doble sueño, y no por voluntad, sino por tu informe del robo, venecita, me despertaste la angustia luego de la pesadilla.
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Hay para olvidarles, perderles. Por cada palabra extranjera o extraña exótica, porciones de hojas del discurso se pierden. De entintadas para el discurso en remolino se extravían. Se abren las de los edificios cortinas blancas. La cero penetración luminosa de los cubículos actorales escapan. Los bailarines somos en la de siempre comedia. Qué gracias, ninguna. Tanto hombres como mujeres somos meros actores. Los edificios y cada de luminosa ventana aceptan en fuego (luego explico) la premisa. Aceptan en fuego porque el material necesario no es ante verdades tan reveladas certeras. De carne solo queda la voluntad, los ligamentos al destino, los pies a la tierra o al barlovento en ceñida aerodinámica. Acostado las piernas son un avión,