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Mostrando entradas de abril, 2009
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El mundo está hecho para marchitarse.
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Nos harán cenizas.
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Dictame un poco más. Del remundo actual.
Canción que dejó en brazos fríos talismanes. No pude nunca dejar de evitar clavarte la muerte en el estómago de días. No me hagas pan dorado en finas circunstancias. Nunca deja de chirrearme, o titilarme el alma. Tu presencia es escarlata, o quizás diamante de finos acertijos hasta un alba de doradas puntillas, de estregones que gorgojan. Cerca de la penumbra exhumada, cerca de un tesoro de pobres. Me encontraste en aquel hangar vacío. Y me diste muerte. Oh! Cuanta pena hubiese evitado de haberme enterrado, Cuanto habrías salvado en mí, de haber colapsado completamente la estructura de piedra. Y no dejándola como un amuleto vacio. Como faraones andando a la deriva. Como ojos salpicados de estrellas. Como lechos vacios, donde ni el candor de la piel, Donde ni el candor de la vida hace su efecto más primero. Deja de entorpecer mi andar, yo. Déjame de mí mismo y vuela alto, Hacia las latitudes donde era niño. Hacia los costados de mis años primero… Donde la tortura sólo residía en sueños,...
Las ciudades están cayendo, y un niño nace... y los tallos siguen brotando, y un niño nace... las murallas ya van cediendo, y un niño nace... y las leyes están cambiando, y un niño nace... ¿Por qué entonces tanto miedo, y tanta huída en este mundo? ¿es qué nunca lo podrán saber? Y las ciudades siguen cayendo, y un niño nace... y los barcos cambian su curso, y un niño nace... y las nubes están ardiendo, y un niño nace... las galaxias siguen su rumbo, y un niño nace... y tu amor me sigue esperando, y un niño nace...
Almendra. Caida del cielo, como un botón austero que permanece sobre su sitio. Un legajo de antiguos cajones, de madera de álamo. Hilos de antiquicima lana del paraguay. Caja de plata. Pastillas retraidas en papel y una chapa vieja con el nombre de su nieta que hoy es mi madre. Caida como un pétalo del malbón. Sonata vacía que cuando viro atrás la escucho en el horizonte. Amor que despertó cerca de los arrabales. De las quintas, donde hoy fluye el semento, o el petróleo compacto y crecieron las casas de chapas y ladrillos y las conchillas se desprenden de los muros. Ni las hiedras lograrán compacionar al tiempo. Los muros sederán. Y seremos mundo denuevo. (Y seremos el karma de los antiguos un viejo lago en el sur. Una plaza vacía en invierno. O quisas nuevamente pastillas, acomodadas en las últimas estantería de un quisoco. Lo único que capto es que volveremos. Y el tiempo nos deshilachará nuevamente.)
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muho